EEUU sanciona al ministro de Defensa de Cuba y a los «boinas negras» por la «represión» de las protestas




Las sanciones forman parte de la respuesta del Gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, a la situación en la isl

Lejos de esbozar una hoja de ruta para acabar con 62 años de embargo, como le han reclamado las voces más progresistas del Partido Demócrata, el presidente de EEUU, Joe Biden, ha optado este jueves por endurecer aún más las relaciones con Cuba. El Departamento del Tesoro anunció sanciones individuales a miembros del régimen castrista directamente implicados en la represión de las manifestaciones del pasado 11 de julio que reclamaban el final de la dictadura y denunciaban la escasez de medicamentos y comida en la isla. En concreto sancionan al ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, Alvaro López Miera, y a la unidad militar conocida como ‘boinas negras’.

«Condeno inequívocamente las detenciones masivas y los juicios simulados que están condenando injustamente a prisión a quienes se atrevieron a hablar en un esfuerzo por intimidar y amenazar al pueblo cubano para que callara», dijo Biden en un comunicado. «El pueblo cubano tiene el mismo derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica que todas las personas», además de advertir que esto solo es el principio.

De momento, la Oficina de Control de Activos Extranjeros congeló las propiedades e intereses de López Miera, además de la brigada militar de los ‘boinas negras’ por presuntos abusos de derechos humanos. «El Tesoro continuará haciendo cumplir sus sanciones relacionadas con Cuba, incluidas las impuestas hoy, para apoyar al pueblo de Cuba en su búsqueda de la democracia y el alivio del régimen cubano», indicó Yanet Yellen, la secretaria del Tesoro de EEUU.

El nuevo plan de Biden incluye dar más acceso a internet a la población cubana y solicita una mayor presión internacional sobre el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, unas medidas en las que participaron activistas cubano-americanos en Miami en una llamada telefónica con el presidente el miércoles por la noche, de acuerdo al portal Politico.com. Los demócratas cubanos en Florida llevan reclamando desde el 11 de julio una mayor intervención de la Casa Blanca en la crisis desatada en la isla que se saldó con un muerto y cientos de detenidos.

El plato fuerte del anuncio son las sanciones impuestas bajo la ley Magnitsky, una medida bipartidista aprobada en 2012 bajo la administración Obama para perseguir a ciudadanos extranjeros acusados de violaciones de derechos humanos y de corrupción. La ley estaba dirigida inicialmente a la implicación del gobierno ruso en el asesinato del abogado ruso Sergei Magnitsky en noviembre de 2009 y se extendió posteriormente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Las sanciones a López Miera y a los ‘boinas negras es un hecho considerado histórico entre la disidencia cubana en Florida. Es un paso que ninguna administración se había atrevido a dar hasta la fecha.

Supone además un viraje radical con respecto a la agenda que se le presuponía a Biden al asumir el poder en enero. Tras el acercamiento de Obama a Cuba y la mejora de relaciones con Raúl Castro, el mandatario había emprendido el camino hacia la eliminación de las nuevas restricciones impuestas por el ex presidente Donald Trump, limitando el envío de remesas e incluyendo a Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.

Sin embargo, las manifestaciones en toda la isla de hace 12 días han obligado a la Casa Blanca a variar el plan. Biden se ha visto presionado por ambos lados del espectro político para no hacer concesión alguna al régimen comunista tras los arrestos, el muerto registrado a las afueras de La Habana y los intentos de cerrar el acceso a internet para evitar la propagación del movimiento.

De acuerdo a un oficial que cita el Post, Biden ha acelerado un proceso que en circunstancias normales requiere semanas de trabajo y que en esta ocasión han logrado concretar en solo siete días. Tanto el Departamento del Tesoro como el de Estado recibieron la orden de dedicarse exclusivamente a esta tarea.

Las sanciones de Biden alejan aún más la posibilidad de que su administración ponga fin al embargo, el principal causante de la crisis desatada en Cuba, de acuerdo a miembros del gobierno de Díaz-Canel, que además culpó al «régimen imperial», como suelen tildar a su vecino del norte, de haber organizado las protestas en varios puntos de la nación caribeña.

El presidente estadounidense tuvo la oportunidad el pasado mes de junio de condenar el embargo ante la Asamblea General de Naciones Unidas, pero un año más votó en contra junto a Israel, en lo que ya es casi una tradición en la sede de la ONU en Nueva York. Sus medidas van claramente en la dirección contraria, decidido a asfixiar aún más al régimen castrista para forzar unas elecciones democráticas. Serían las primeras desde 1958.