Argentina vive su segunda huelga general bajo el mandato de Milei marcada por el paro del transporte público.

La calma es la norma general con que Argentina vive desde la medianoche de este jueves, cinco de la mañana hora peninsular española, el comienzo de esta nueva huelga general de 24 horasa falta de una jornada para que se cumplan cinco meses bajo el mandato de Javier Milei.

Este es el segundo paro desde el pasado 10 de diciembre, cuando el ultraliberal asumió el cargo como presidente del país suramericano.

La huelga del transporte público es una de las más destacadas de la jornada, a diferencia de lo que se vivió el pasado 24 de enero, cuando la Confederación General del Trabajo (CGT) convocó su primera huelga general bajo la gestión de Milei y ese sector solo se detuvo a partir de las 19.00 horas.

No obstante, y aunque la Unión Tranviarios Automotor (UTA) se ha sumado a la convocatoria, la empresa DOTA ha optado por no seguirla y, como ha informado la Secretaria argentina de Transporte, 42 líneas de colectivos (autobuses urbanos) están funcionando en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que incluye la capital y sus alrededores.

Más de 400 vuelos, entre domésticos e internacionales, han sido cancelados, afectando a más de 70.000 pasajeros, según los cálculos de la Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (Jurca). 

La Jurca ha estimado, además, en 62.000 millones de pesos argentinos (65,2 millones de euros) las pérdidas que sufrirá el sector aéreo debido a la jornada de paro, en la que apenas hay actividad de aviación en ninguno de los aeropuertos del país. 

Solo Aerolíneas Argentinas, la principal compañía del sector en Argentina, ha cancelado 191 vuelos. Una medida que afecta a cerca de 24.000 pasajeros, y representa un coste para la compañía de cerca de 2 millones de dólares (1,85 millones de euros). 

La huelga deja Argentina casi desierta

Buenos Aires ha amanecido con poca gente en sus calles, frente al bullicio habitual de las mañanas, en una provincia en la que reside más de un tercio de los 46 millones de habitantes de Argentina.

Algo que el Ejecutivo de Milei ha considerado «descabellado en este momento de la Argentina». Según ha expresado el portavoz presidencial, Manuel Adorni, en su habitual rueda de prensa en la Casa Rosada, el paro es «un atentado contra el bolsillo y contra la libertad de la gente».

Trabajadores estatales, del sector bancario, del comercio (grandes superficies), de la educación, del transporte aerocomercial y de carga están secundando este paro por todo el país.

También el sector sanitario prestará una atención mínima, priorizando el servicio de urgencias, en una jornada que tiene lugar pocos días después de la gran movilización en las calles por el Día Internacional de los Trabajadores, el pasado 1 de mayo.

Los sindicatos buscan paralizar el país

A diferencia de enero, cuando la CGT convocó la primera huelga general en el país desde mayo de 2019, bajo el Gobierno del centroderechista Mauricio Macri (2015-2019), este jueves no habrá una gran movilización y la principal central obrera busca paralizar el país en contra de las reformas estructurales que intenta implementar el Ejecutivo.

Los sindicatos protestan contra el fuerte ajuste impuesto por las políticas de Milei y las reformas estructurales recogidas en la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, proyecto estrella del mandatario ultraliberal que obtuvo la media sanción en Diputados y ahora espera su trámite en el Senado.

Entre dichas reformas, se encuentran la delegación de facultades legislativas al Ejecutivo, privatización de empresas, establecimiento de un régimen especial de inversiones y una reforma laboral, calificada por el oficialismo como «modernización». 

El Gobierno, contrario a la huelga

El presidente de Argentina ha rechazado, en redes sociales, la huelga general de este jueves. «Yo no paro» es la frase que el mandatario ultraliberal ha publicado en sus cuentas de las redes sociales X e Instagram, y la ha acompañado con su conocido lema: «Viva la libertad carajo«.

Además, ha publicado una fotografía en la que sostiene una camiseta deportiva con la inscripción -impresa artificialmente-: «Yo no paro» y, en letra más pequeña, «coherencia, por favor».